"Redes Sociales y Marketing" Periódico Síntesis 20.05.2019

Hoy en día, las empresas tienen muchas formas para comunicarse con su mercado meta, entre ellas están las redes sociales. Con ellas, las marcas tienen presencia en la red, pueden reforzar sus comunicaciones de mercadotecnia e interactuar con sus consumidores.

Según GlobalWebIndex¹, el 98% de los consumidores digitales son usuarios de redes sociales, el 96% acceden a ellas vía sus teléfonos celulares y les dedican un promedio de 2 horas 22 minutos al día. La interacción social y la búsqueda de información son las principales razones para usarlas.

Según Statista, hasta el mes pasado, Facebook contaba con 2,320 millones de usuarios a nivel mundial, seguido de YouTube con 1,900 millones. La pregunta no es si las compañías deben tener presencia en las redes sociales, pues las estadísticas siguen gritando su importancia. La pregunta que más preocupa a los mercadólogos es cuál es la mejor forma de estar presentes.

Hasta ahora, lo que ha reinado en muchas redes sociales, es la publicidad “sin ton ni son”. Ya sea en Twitter, Pinterest o YouTube, nos encontramos con una serie de comerciales, anuncios y fotografías sin sentido, de productos o marcas que no nos interesan. En un estudio sobre el comportamiento sobre bloqueo de publicidad a nivel mundial, GlobalWebIndex² encontró que las 3 principales causas para el bloqueo de publicidad en redes sociales son la gran cantidad de anuncios, publicidad abrumadora o irrelevante y publicidad molesta e invasiva.

Los consumidores ya no quieren ver anuncios sin sentido, quieren interactuar con sus marcas preferidas. La interacción es lo que los consumidores están buscando y será lo que lleve a las empresas a tener una comunicación directa y efectiva con sus consumidores. Según Euromonitor Internacional³, los consumidores quieren una comunicación en tiempo real, asi como experiencias auténticas y personalizadas en línea.  Quieren ver más contenido generado por los propios consumidores, tomar fotos y videos de y sobre las marcas y que éstas las compartan en sus redes sociales y las comenten. Además, que cuando los consumidores hagan preguntas en línea, las empresas respondan lo más rápido posible. En resumen, una “comunicación” real y no un bombardeo de anuncios.

Hoy en día hay muchas herramientas con las que se puede estar en contacto con los consumidores, sin embargo, no todas se están usando de la manera más adecuada. En el futuro tendremos más herramientas tecnológicas, más redes sociales y más formas de comunicarnos con los consumidores. Sin embargo, siempre será necesario conocer a nuestros clientes, sus preferencias, sus hábitos de consumo de medios, así como la forma en que se quieren comunicar para poder interactuar con ellos de la manera más adecuada.



"Hacia una moda sostenible". (2a de dos partes). Periódico Síntesis 07.05.2019.


La semana pasada comentábamos sobre la moda rápida o fast fashion. La producción globalizada de este tipo de ropa se caracteriza por el recorte en los costos laborales, la obsolescencia planeada, los numerosos y cada vez más cortos ciclos de la moda, así como el alto impacto ambiental y social que generan.

Aunque muchas marcas ya están incluyendo en sus colecciones prendas confeccionadas con materiales reciclados como botellas de plástico, neumáticos, redes de pesca, lonas viejas, etc., todavía queda mucho por hacer. Algunos consumidores son escépticos con respecto a los esfuerzos de algunas empresas por “parecer” sostenibles, es por eso que realizan diferentes estrategias para contrarrestar este tipo de moda y/o evitar contribuir con este tipo de industria.

 A continuación algunos ejemplos de lo que estos consumidores están haciendo.

1. Comprar prendas durables y de buena calidad.

2. Adquirir ropa elaborada con fibras naturales o recicladas.

3. Reparar la ropa que está dañada y así evitar tirarla.

4. Re-utilizar o rediseñar prendas. Esto incluye la confección de nuevas prendas a partir de las “viejas”. El corte y la confección de prendas también se está convirtiendo en una tendencia.

5. Limitar el número de veces que lavan (en máquina o a mano) y/o secan (en máquina) la ropa.

6. Vender o regalar las prendas a otras personas. En Europa hay muchas tiendas que se dedican a recibir y vender ropa, calzado y diversos artículos de segunda mano.

7. Reducir la cantidad de ropa compran y evitar seguir las “tendencias” de la moda. Esto incluye escoger un estilo de vestir atemporal que vaya bien con la personalidad de cada quien.

Si bien es cierto que algunas de estas prácticas ayudan a las finanzas personales de algunos consumidores, la intención es de cualquier manera practicar un consumo más responsable y la intención no deja de ser buena. Tal vez una o dos de estas ideas vayan bien con el estilo de vida de cada quien. Lo importante es darse cuenta de este tipo de tendencias y consumir de manera sostenible.

"Hacia una moda sostenible" (1a de dos partes). Periódico Síntesis 27.04.2019.


Desde hace tiempo se ha ido gestando en Europa una búsqueda intensa y constante hacia la sostenibilidad. La industria de la moda no se ha escapado a este cambio y hoy en día diversas organizaciones y consumidores están tratando de frenar la moda rápida (fast fashion) y sus consecuencias.

Recuerdo que cuando era niña los pantalones de mezclilla nos duraban una eternidad y siempre había alguien que heredaba esos pantalones o ropa en general. Ya no es así.  Hoy en día la “desechabilidad” es clave para asegurar el cambio continuo de ropa barata (y a veces no tanto) y de baja calidad.
El fast fashion o moda rápida se caracteriza por un sistema de produccón globalizado y a bajo costo que tiene un gran impacto ambiental y social. La obsolescencia planeada y los ciclos de moda cada vez más cortos impulsan a los consumidores a comprar cada vez más ropa y con más frecuencia para seguir los estándares de la moda.

Estamos consumiendo mucho y a ritmos acelerados. Hay prendas que no se usan más de un año, ya sea por que son prendas de baja calidad, porque hay mucha ropa que se puede obtener a bajos precios, o las dos cosas. Me ha tocado que después de una o dos lavadas, la ropa ya no tiene el mismo color y muchas veces luce realmente deteriorada. Cuando se compra ropa a bajo precio, de alguna u otra manera se espera que esto suceda, pero cuando no es así, el sentimiento es de enojo. He reclamado un par de veces por ropa que no siendo de bajo precio luce arruinada después de lavarla adecuadamente. Me han devuelto el dinero, pero aún así no deja de sorprenderme. Según FairWertung.org, en Alemania, se tira cada año un millon de toneladas de ropa. Generalmente, la  ropa “vieja” termina en contenedores esperando que alguien más la use o que sea reciclada. Mucha de esta ropa todavía está en buenas condiciones, pero es el resultado del “fast fashion”.

En cuestiones de mercadotecnia se están realizando diferentes esfuerzos para lograr un mejor equilibrio entre la mercadotecnia y la sostenibilidad. Con este propósito han surgido diferentes corrientes de investigación como la “Mercadotecnia sostenible” (Sustainable Marketing), el “Consumo sostenible” (Sustainable Consumption), la “Investigación transformativa del consumidor“ (Transformative Consumer Research) y la “Economía circular” (Circular Economy), entre otras.

Sin embargo, la mercadotecnia no puede hacer mucho si los consumidores deciden no seguir sus estrategias. Tarde o temprano, la industria textil y de la moda tendrán que adaptarse a lo que muchos consumidores están empezando a generar, un cambio de conciencia en donde el impacto social y el medio ambiente sean tomados en cuenta.

La próxima semana escribiré más sobre este tema. Específicamente, lo que algunos consumidores están haciendo para contrarrestar la moda rápida.