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"Regalos no deseados". Periódico Síntesis. 04.01.2016

Cada año vemos filas de personas en las tiendas, cambiando las cosas que otros les regalaron en Navidad; ya sea porque no les gustaron o porque no les quedaron. Y aunque siempre esperamos que nos regalen algo que nos guste, la mayor parte de las veces, si no es que con anticipación pedimos lo que queríamos, nos regalan algo que no nos deja satisfechos del todo.

Pedir el ticket para ver si se puede cambiar el regalo es ir demasiado lejos, y lo mejor es cuando quien obsequia ofrece esa oportunidad a quien le dio el presente. Una de las primeras soluciones es guardar lo recibido para regalarlo después. Sí, el conocido “roperazo” es real y muchas personas lo hacen, lo peor es que se nota. Lo ideal es evitarlo. 

Pero, ¿por qué seguimos regalando, tratando de identificar los gustos de los demás e invirtiendo horas tratando de encontrar el regalo perfecto?. Para los que regalan, es una forma de mostrar aprecio por el otro. Y para los que reciben, que alguien les obsequie algo que estaban deseando o algo que ni siquiera se esperaban, pero que coincide con sus gustos, no tiene precio. Es una actividad totalmente emocional.

Es por eso que las dichosas tarjetas de regalos, en donde se pone una cierta cantidad de dinero para que la persona compre lo que quiera en una tienda departamental en particular, joyería, juguetería, etc., no son tan aceptadas del todo. Hace ya un buen tiempo que las empresas ofrecen esta opción y éstas no han remplazado totalmente la costumbre de dar regalos personalizados. El monto del “regalo” o la cantidad a poner en la tarjeta, es el primer inconveniente. ¿Qué tanto es mucho o poco?. A menos que aquél que acepte el regalo sea muy agradecido, cualquiera que sea el monto se traducirá en generosidad o tacañería. La mal vista costumbre de regalar dinero al otro se oculta un poco con las tarjetas, pero al final es un poco de lo mismo y muchos ven esta acción como una falta de tiempo y de preocupación por los demás.

Entonces, ¿cuál es el regalo perfecto?. Para recibir el regalo perfecto , tanto la persona que regala, como la que recibe, tienen que estar en el mismo “canal”; esto es que ambos tienen que tener la misma idea de lo que es un regalo perfecto, ya sea una tarjeta con dinero para comprar cosas en una tienda, una tarjeta de recortes hecha a mano, dinero, ropa, calcetines, un libro, chocolates, etc. ¿Cómo se logra?. Con los niños es más fácil, pues éstos hacen una lista  a “Santa” de lo que les gustaría recibir y a menos que Santa les regale algo que no pidieron, seguramente veremos caritas felices. Entre adultos, el asunto es un poco más complicado. Entonces, no es necesario hacer una lista, pero sí se puede, con meses de anticipación, decir lo que a uno le gustaría recibir, qué artículo no se debe confundir con el otro, qué colores no nos gustan, etc... Hay que pensar con antelacion y entonces dar “pistas” de los diferentes regalos que nos gustaría recibir. Obviamente no sólo pensar en lo más caro, dar opciones variadas de diferentes precios asegura que recibamos algo que nos guste. Ya si el que regala no entiende las pistas, es otra cosa, pero tratar de que a uno le regalen algo que le gusta, también está permitido. Quien regala se sentirá feliz de haber “encontrado” el regalo perfecto y el que recibe estará contento con lo recibido.

Les deseo que este año que inicia esté lleno de éxitos tanto en el ámbito personal como en el profesional. Feliz 2016 y excelente inicio de semana para todos.