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"Estilos de vida en tendencia" (2a de dos partes). 06.10.2014

La semana pasada hablábamos de los estilos de vida que se encuentran actualmente en ascenso. Así, explicábamos de lo que se trataba el movimiento Vegan y empezábamos a explicar lo que significaba el Movimiento Lento.
 
Siguiendo con este último, recordemos que se trata de un movimiento que aboga por llevar una vida plena, dejando de lado la aceleración y el estrés. Está en contra de toda forma de comida rápida y se inclina por fomentar la sociabilidad y el disfrute de los alimentos sin ninguna prisa, dejando intervenir en este proceso, a todos los sentidos. De esta tendencia se desprenden otras, como el Slow Food y las Slow Cities. Es en esta última en donde se busca fomentar la producción de alimentos y artesanías del lugar, respetando en todo momento el entorno natural para ofrecer las especialidades locales. Algunas de estas ciudades, las cuales ya cuentan con la certificación “Cittaslow”, son Naramata en Canadá y Penzlin en Alemania. He aquí algunas ligas de interés: http://www.slowfood.com/ , http://www.cittaslow.org/ , http://emotion-slow.de/

Sin embargo, hay otros estilos de vida que aún no reciben un nombre y que muchas personas están empezando a desarrollar, como el hecho de vivir una vida en donde sólo se consuma lo necesario, buscando calidad y en donde se respete la vida de las personas. La moda del consumismo ha llegado a cansar a muchos y hoy en día consideran que no es necesario tener, por ejemplo, abrigos de todos los colores y cambiarlos cada año, según las tendencias que dicta la moda. Al mismo tiempo, les interesa que las personas que se encargan de elaborar las prendas que compran, cuenten con condiciones de trabajo dignas.  Para ello, existen organizaciones como Clean Clothes Campaign, que se encarga de mejorar las condiciones de trabajo de los empleados de las industrias textiles en las diversas partes del mundo como China y Bangladesh.

Asimismo, existen quienes buscan una alimentación más saludable, consumen una menor cantidad de carnes y grasas saturadas, sin que por ello se conviertan vegetarianos o incluso vegan. Muchos cuentan con jardines en donde cosechan sus propias frutas, verduras y hierbas aromáticas, libres de químicos. De la misma forma, consumen productos locales según las estaciones del año y ayudan así a los productores de la localidad a vender sus productos mientras se benefician consumiendo vegetales y frutas frescas, a precios justos. En vez de consumir medicinas a la menor molestia, buscan la ayuda de remedios naturales que ellos mismos elaboran. Asimismo, se dedican a llevar una vida más “natural y relajada” practicando disciplinas como la Meditación o el Yoga. 

De alguna manera estas corrientes o estilos de vida contienen algunos elementos del Movimiento Lento y la vida Vegan; sin embargo, ofrecen muchas más opciones sin ser totalmente radicales. Y aunque hoy son un nicho de mercado pequeño, con el tiempo se convertirán en un conjunto de consumidores que exigirá que los alimentos que consuman estén libres de químicos, que la ropa que compren valga realmente su precio, que esté hecha con materiales de calidad y que las personas que trabajan en la elaboración de estas prendas reciban, a cambio de su trabajo, una remuneración adecuada; de la misma forma, que tanto plantas, animales y personas, reciban el trato y el respeto que se merecen.