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"Explotando los sentidos en Mercadotecnia". 29 de Julio de 2013.



La mercadotecnia sensorial o mejor llamada, mercadotecnia experiencial, alude a las experiencias agradables y placenteras que podemos experimentar en un lugar o establecimiento en particular. Todo lo anterior, sin olvidar que siempre se tendrá que ofrecer un servicio o producto de calidad a nuestros consumidores, para que la experiencia de compra sea completamente satisfactoria.
 
Aparte del servicio que se proporcionaba en los restaurantes o tiendas, esta nueva tendencia de mercadotecnia ha sido poco explotada. En realidad, se ha dicho muy poco sobre aspectos tan sencillos como el ambiente del lugar, la vista, la música, la temperatura, la decoración, etc.

Es posible hacer de un lugar el preferido de muchos, al estar localizado en un lugar estratégico en donde sea posible, además de disfrutar de un buen café (por ejemplo), poder observar a las personas o disfrutar de una vista inigualable. La música, la decoración y el ambiente en general, harán que nuestra visita sea placentera. Es importante señalar que las experiencias no necesariamente tienen que estar derivadas de los lugares más impresionantes o los platillos más exóticos. A veces, estamos esperando probar aquello tan lejano a nosotros o tan poco accesible a nuestros bolsillos, que llegado el momento, nos encontramos con la sorpresa de que en el famoso lugar, no tienen tan buen servicio o con que el platillo con el que habíamos estado soñando, no nos gusta del todo. En cada lugar, caro, sencillo, barato o impresionante, se nos puede hacer sentir experiencias placenteras.

A manera de ejemplo, debo confesar que admiro aquellos restaurantes que tienen el encanto de hacernos sentir que las horas no pasan. Sentados disfrutando de una buena plática y de una buena comida, quienes también ayudan a hacer el ambiente, son el personal del propio restaurante que hacen que la estancia se convierta en la mejor de todas. No hay nada más desagradable como que nos retiren el plato de la mesa cuando aún no hemos terminado de comer, o que de repente nos pasen la cuenta porque “hay más gente esperando”. Aparte de que seguramente ese mesero perderá nuestra propina, hará que no regresemos nuevamente al lugar, o que la próxima vez, lo pensemos dos veces. Desgraciadamente, el ajetreo de la vida diaria, hace casi imposible que podamos disfrutar, como se debe, de una buena comida. No hay nada más triste que tener que comer a toda prisa y “lo que sea” porque no tenemos el tiempo de sentarnos a comer; así es que cuando tenemos el espacio, esperamos disfrutar del mejor momento y que nadie lo interrumpa.
Definitivamente, la última “experiencia” en cualquier establecimiento, es sumamente importante y determinará nuestra preferencia por ese lugar o nuestra recompra. Desgraciadamente, las experiencias son difíciles de manejar, pues hay muchos elementos involucrados. El servicio sigue siendo una parte primordial y es, hasta cierto punto, algo que se puede controlar mejor, a diferencia de la temperatura o la música, que pueden ser agradables para algunos y desagradables para otros.

La buena noticia es que los diferentes segmentos de mercado tienen gustos muy similares. Si conocemos bien a nuestros consumidores, podremos darles las experiencias agradables que están buscando y que con ello nos prefieran, por encima de nuestros competidores.