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"Rituales y Productos". 03 de Diciembre de 2012.

Se acercan las fiestas navideñas, y con ellas un sinfín de compras. En el transcurso de los siguientes días, adquiriremos toda clase de productos que se tienen”” que tener a lo largo de estas festividades: el árbol de navidad, las esferas, el nacimiento, los regalos, la cena, las uvas para año nuevo, etc. Todo aquello que haga que encajemos con el común denominador de lo que significan los festejos de navidad y año nuevo.  Hemos hecho pues de estas compras, un ritual muy importante que seguimos reproduciendo año con año.
Todas las compras que se hacen para llevar a cabo cierto tipo de rituales, iniciaron en un momento determinado en el tiempo, y alguien alimentó la sensación que nos producen al usarlas. Así, el ritual de abrir un Frutsi por la parte de abajo para tomarlo con los amiguitos, transmitió en nosotros felicidad. Ya no importaba tanto el producto, queríamos reproducir esos momentos de juego o esparcimiento, y el sólo hecho de comprar ese producto en particular, nos lo otorgaba. Para algunas personas, ciertos rituales también forman parte de sus experiencias desagradables, momentos que no quisieran volver a repetir. Por eso, a algunas personas, el árbol de navidad les recuerda la muerte de un ser querido o una infancia infeliz. Son las personas y sus experiencias quienes otorgan el sentido a los rituales, pero son también las empresas quienes pueden hacer de sus productos parte primordial de algún acontecimiento o fecha determinada.
Hace 5 años, la BBDO Worldwide identificó los 4 rituales más importantes que se producen desde que inicia hasta hasta que termina el día. El primer ritual es cuando recién nos levantamos y nos preparamos para hacer frente al día. Esto requiere una serie de acciones como tender la cama, vestirse, bañarse, lavarse los dientes, etc. El segundo tiene que ver con el hecho de compartir la comida con otras personas, desde un desayuno familiar, hasta la reunión social del trabajo para celebrar algún cumpleaños, por ejemplo. El tercero tiene que ver con las “salidas” después del trabajo, y con una serie de preparaciones que esto conlleva como nuestra apariencia, el traslado al destino, etc. Y el último tiene que ver con la protección que hacemos de nosotros y de los nuestros antes de ir a dormir, como apagar la luz, programar la alarma, cerrar puertas y ventanas, preparar la ropa para el día siguiente, etc.
Si nos fijamos detenidamente, estos rituales tienen que ver con tener el control de nuestras vidas y el entorno. La importancia de tenerlos en cuenta, radica en que cada uno de ellos está asociado inevitablemente con una serie de marcas y productos determinados. Esta asociación puede ser nueva o puede tener varios años o siglos entre nosotros. Puede haber sido producida por el consumidor o por la empresa. Cuando hacemos uso de los productos o las marcas que hemos incorporado a nuestras vidas como las más importantes o significativas, nos sentimos más tranquilos. El simple hecho de usar “la marca adecuada” infunde en nosotros un sentimiento de estabilidad y familiaridad, lo cual hace que el consumidor sea fiel a estas marcas y productos determinados.
Para poner su marca dentro de los rituales más poderosos pregúntese en qué parte puede encajar  su producto, y de qué forma puede hacer que su marca sea preferida sobre la de su competencia.
Buen inicio de semana para todos.