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"El peligro de las bebidas energéticas". 15 de octubre de 2012.

Las bebidas energéticas son bebidas gasificadas compuestas por cafeína e hidratos de carbono, azúcares, aminoácidos, vitaminas, minerales, extractos vegetales, conservantes, saborizantes, etc.  Entraron a nuestro país en el 2002 y su demanda ha venido en crecimiento. En el 2011, esta industria alcanzó ventas por más de  615 millones de dólares en nuestro país; y en Latinoamérica, en este mismo año se consumieron 1,120 millones de litros. El mercado para este tipo de bebidas son jóvenes y adultos jóvenes que buscan permanecer despiertos, ya sea para estudiar o para seguir la fiesta por la gran vitalidad y energía que otorgan debido a las calorías que aportan, así como a los demás componentes que contienen.
En un inicio, lo que se sabía sobre estas bebidas y sus consecuencias en la salud, eran sólo rumores. Sin embargo, hoy en día se tiene la certidumbre que su consumo en exceso o el haber sido mezcladas con bebidas alcohólicas, ha causado la hospitalización e incluso la muerte de varios jóvenes alrededor del mundo. En nuestro país, estudios realizados por la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios han demostrado que el consumo de estas bebidas producen efectos negativos en la salud mental y en el estado físico, afectando principalmente  el sistema nervioso central, así como el funcionamiento cardiaco, lo cual puede llevar al consumidor a la muerte.
Como consecuencia, en 2011 el Gobierno de México impuso el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) a este tipo de bebidas, el cual se paga por la producción, venta o importación a productos como gasolina, alcohol, cerveza y tabacos entre otros. Es un impuesto indirecto y los contribuyentes no lo pagan directamente, ya que se lo cobran a sus clientes (excepto en el caso de las importaciones). Aunque las empresas reclamaron el caso ante la Suprema Corte de Justicia, la decisión se mantuvo. Otra medida que tomó el Senado Mexicano en octubre de 2011 fue prohibir a todos los bares y restaurantes,  la venta de bebidas preparadas con una mezcla de bebidas energéticas con bebidas alcohólicas, como la popular “perla negra”.  Además, en Febrero de 2012, también se votó en el Senado de nuestro país para prohibir la venta de estas bebidas a menores de 18 años, otorgando a las bebidas energéticas el mismo rango que las bebidas alcohólicas y los cigarrillos. Estas restricciones, así como la de pedir  que las bebidas lleven la advertencia en sus etiquetas sobre los riesgos sobre su consumo, hacen de México uno de los países más estrictos en cuanto a la regulación en el consumo de este tipo de bebidas.
Como resultado de las regulaciones anteriormente descritas, las bebidas energéticas en México aumentaron sus precios en aproximadamente un 27% en 2011. Y aunque ya se espera un descenso en las ventas y el consumo de las mismas, con la prohibición de la venta de la mezcla de bebidas energéticas y alcohólicas, se estableció una barrera de entrada a nuestro país de bebidas elaboradas con esta combinación, las cuales ya están a la venta en otros lugares del mundo.
Muchas de las regulaciones y peligros de este tipo de bebidas son poco conocidas por los consumidores. Es tiempo de que toda la información sobre los daños que ocasionan a la salud, así como las restricciones de que son objeto sean ampliamente conocidas por los consumidores y el público en general.