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"Cómo ser consumidor y ciudadano sin morir en el intento". Participación en la Revista Líder Puebla del mes de Abril 2012 con la Columna "De Consumo y Ciudadanía"

Primero que nada, quiero agradecer a la Revista Líder por la invitación para escribir este espacio. Espero que mis aportaciones les ayuden a ustedes lectores a tener una visión diferente sobre el consumo y la ciudadanía. Es por eso que, ante el inicio oficial de las campañas políticas para la elección presidencial del 1º de Julio, mes con mes les daré mi punto de vista sobre este importante periodo desde una óptica un tanto mercadológica pues  considero que el votar por uno u otro partido significará finalmente la “compra” de un producto: idea, partido o candidato político.

Hace no mucho tiempo, las palabras ciudadano y consumidor, estaban separadas y se pensaba que no podían estar ligadas. Un consumidor es alguien que consume, adquiere, utiliza o disfruta de algún tipo de bien o servicio que recibe de quien lo produce, en este caso los partidos políticos. Hoy en día, con el uso de la mercadotecnia, la persuasión ideológica, las encuestas de marketing, el conocimiento profundo de los diferentes segmentos de consumidores (ciudadanos), la investigación de mercados, los diseños de imagen, las declaraciones políticas en la televisión, la radio, y en general los diferentes medios de comunicación, hacen que se nos dé un trato de consumidores más que de ciudadanos. Por otro lado, antes se consideraba a un ciudadano como aquél que votaba y actuaba con respecto a las cuestiones públicas por una convicción individual, razonada y con pleno conocimiento de sus derechos. Sin embargo, hoy en día, la mercadotecnia está en todas partes y en el caso de las campañas políticas, éstas se diseñan de manera estratégica por parte de los partidos para que los compradores (ciudadanos) elijan su producto porque satisface mejor sus necesidades.

Sin embargo, como ciudadanos, tenemos capacidades jurídicas para ejercer nuestros derechos políticos, formamos parte no sólo de una ciudad, sino de un estado y un país, es por eso que ya sea que nos consideremos consumidores o ciudadanos, tenemos la obligación de hacer una elección pensada de quien hará que el rumbo de nuestro país mejore o empeore. En este sentido, ésta y mis próximas aportaciones tienen el objetivo de que ustedes sean más analíticos a la hora de elegir a la persona que nos dirigirá durante los próximos 6 años.  Adquisición por demás relevante si consideramos que la elección que realicemos no la podremos devolver o cambiar como lo podríamos hacer con cualquier otro producto; y lo que es peor, cambiará de manera importante nuestra vida, la de nuestras familias y la de nuestro país.  Por otro lado, también es necesario aclarar que no daré una opinión sobre quién es el mejor o el peor candidato, o sobre cual es o no la mejor campaña, pues se trata de que cada uno de ustedes ejerzan su derecho de manera razonada.

Como cualquier producto, habrá que analizar muy bien las propuestas, sus ventajas y desventajas, cuáles son los beneficios que obtendremos, hacer una comparaciones entre los diferentes candidatos y propuestas para saber quién es el que satisface mejor nuestras necesidades como habitantes de este país. Desgraciadamente, esta primera aportación está saliendo el día 1º de abril, día en que se iniciaron oficialmente las campañas nacionales para la elección presidencial del 1º de julio de 2012; dos días después de que se levantara el periodo de restricciones legales relacionado con la propaganda política y periodo en el cual no fue posible tener información oficial sobre las propuestas de los candidatos y su campaña política. Sin embargo, es posible hacer algunas propuestas referentes a lo que sería importante analizar durante estos meses:

1.      ¿El candidato o candidata conoce los problemas que aquejan a mi comunidad?. El país es muy grande y los estratos socioeconómicos, muy diferentes entre sí en cuanto a los problemas que les aquejan. Quien quiera dirigir las riendas de nuestro país debería conocer a la perfección cómo piensan y se comportan sus ciudadanos tanto en lo general como en lo particular (regiones, estados), sus debilidades, problemas y fortalezas. Esto lo podremos saber en las visitas que realicen a nuestros estados, con las declaraciones y discursos que nos dirijan, pues deberán hacer mención de estos problemas, así como de las propuestas de mejora y desarrollo.



2.      ¿Las propuestas responden al “cómo” y no sólo al “qué”?. Los problemas que tiene nuestro país y los que vivimos día a día cada uno de nosotros ya los conocemos: pobreza, desempleo, impunidad, delincuencia, educación, etc. Si un candidato menciona que terminará con la pobreza o la delincuencia, está atendiendo dos graves problemas (el qué) pero no nos está diciendo cómo lo va a hacer. Hay que poner atención en el “cómo” más que en el “qué”, pues el hecho de que se tenga una estrategia definida de cómo se van a solucionar los problemas habla de un análisis y organización previa. Al conocerlos, tenemos la oportunidad de analizar si lo que lo que se está proponiendo es factible o no. Cualquiera de nosotros puede salir a decir que va a terminar con los problemas más fuertes que estamos sufriendo, pero el cómo hace la diferencia, los argumentos deberán ser de calidad y deberán estar fundamentados en cifras y/o estrategias viables.



3.      ¿Cuál es la trayectoria del candidato?. La preparación del candidato es de suma importancia, pero también lo es su historia personal, lo que ha hecho con anterioridad, los puestos que ha ocupado, el desempeño que ha tenido en ellos, etc. Lo anterior habla de la manera en que la persona se ha formado, de lo que le interesa, de su temperamento, de los obstáculos que ha tenido que sortear y de qué manera lo ha hecho. Aunque esto pareciera ser poco relevante, no hay que olvidar que esta persona será quien nos represente frente a los mandatarios de los demás países y que sus estrategias de negociación, el manejo de su temperamento, preparación y su habilidad para realizar alianzas será fundamental para nuestro país.

Por último, le recomiendo ampliamente mantenerse más informado de lo habitual durante este periodo de campaña. Sé que todos tenemos múltiples ocupaciones y que a veces es casi imposible dedicar un tiempo del día a mantenerse informado. Haga un esfuerzo y no sólo consulte un medio de comunicación, diversifique sus opciones y dese la oportunidad de poder hacer comparaciones entre los candidatos y de sacar sus propias conclusiones mediante la información que recabe de las diferentes fuentes, tanto nacionales como internacionales. Para poder realizar lo anterior, tendrá que exponerse a más de un medio de comunicación y a diferentes formatos. Al final, el esfuerzo habrá valido la pena porque se sentirá más seguro de su elección cuando esté frente a las urnas.