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"Obsolescencia planeada". 26 de marzo de 2012.

A casi una semana de haber salido a la venta la nueva versión de la iPad, este dispositivo ya tiene reemplazo. A esto se le llama obsolescencia planeada.

Compañías como Apple, se dedican a innovar y a mantener a su mercado satisfecho con sus productos. Sin embargo, cualquier artículo puede ser perfectible; eso lo tienen claro este tipo de empresas y es por eso que mucha de su labor se orienta a seguir perfeccionando sus productos. Honestamente, si analizáramos cualquiera de los objetos que tenemos en la casa o en el trabajo, el servicio de los lugares a los que asistimos o los servicios que contratamos, encontraríamos que todos ellos se pueden mejorar en uno u otro aspecto. Sin embargo, en el caso de los artículos electrónicos, las personas que se apasionan con su uso y compra, deben estar conscientes de que su nuevo dispositivo muy pronto será obsoleto y que muy probablemente, cada día que pase su precio irá disminuyendo y que en poco tiempo habrá una versión mejorada del mismo.

También, dependiendo del trabajo que desempeñe, un consumidor podrá ser un comprador asiduo de este tipo de artículos, por la misma circunstancia de su empleo. Sin embargo, tampoco hay que negar que la moda juega un papel de suma importancia en la adopción de innovaciones en cuanto a dispositivos electrónicos se refiere. Existen productos muy llamativos o diseñados por reconocidos personajes que hacen que muchos consumidores quieran tener la primicia. El querer pertenecer a un grupo social, estar a la altura de los demás o la presión social de aquellos que nos rodean, hacen que la adopción de innovaciones se haga más por compartir un estilo de vida, que por llevarlo a cabo de manera real y consciente. Se trata entonces en este caso de un asunto social, más que de gusto personal.

Aunado a lo anterior, hay personalidades que gustan de la innovación y de adoptar los productos más novedosos primero que nadie. A estas personas se les llama innovadores y generalmente representan sólo un 2.5% de la población. Están en búsqueda constante de lo más nuevo porque les confiere un estatus privilegiado ante los demás  y porque pueden formar parte de un grupo de consumidores que gustan de estos productos y con los  que comparten sus experiencias. Generalmente, un adoptador innovador es joven y con alto poder adquisitivo. Sin embargo, esta actitud innovadora va disminuyendo con el paso del tiempo, pues llega un momento en que existen otras cosas que le interesan más o se cansan de gastar dinero en productos que serán obsoletos en muy poco tiempo. Entonces, optan por la comodidad de quedarse con un aparato no tan nuevo, pero que satisfaga sus necesidades más primordiales.

Al respecto, aunque no me considero un consumidor rezagado, tengo que reconocer que estoy entre la mayoría tardía de adoptadores. Cuando veo que todo mundo trae algo nuevo y  que funciona mejor de lo que yo estoy usando, “me arriesgo a comprarlo” y digo “me arriesgo” porque muchas veces ya estoy muy cómoda con lo que tengo y no quiero “arriesgarme” a gastar dinero en un producto que tal vez no sea de mi agrado.

Cada vez que estemos a punto de comprar un producto muy innovador, analicemos si es compatible con nuestro estilo de vida  y de los de más dispositivos que ya poseemos. Esto para no arrepentirnos después de la compra que hicimos.

"Marca personal". 19 de marzo de 2012.

Cuando se piensa en una marca, inmediatamente vienen a nuestra mente las marcas más famosas que conocemos: Coca-Cola, General Electric, Starbucks, Microsoft, Sony, Dell, etc. Es una respuesta casi inmediata y muy rara vez pensamos en la marca de un servicio o incluso en la del nombre de una persona. Sin embargo, una marca también puede ser una persona o el nombre de ella. A esto se le llama marca personal o personal branding.
Una de las marcas personales más famosas es sin duda la del futbolista David Beckham. Actualmente, esta marca tiene un valor cercano a los 300 millones de dólares. Como cualquier marca, para lograr que ésta sea reconocida y que con el paso del tiempo tenga un valor propio, es necesario desarrollar un poderoso capital social sobre la misma. El capital social se obtiene cuando los consumidores o en este caso, los seguidores le son leales a la persona o la marca; cuando el público le otorga su confianza como líder de opinión o experto en su actividad profesional y como consecuencia, cualquier producto que se comercialice con su nombre, será igualmente reconocido y respaldado por el público. Cualquiera que sea el caso, este personaje debe ser alguien con el cual los consumidores sientan una gran identificación, afinidad o al que quieran igualar por poseer alguna cualidad determinada. Como lo vimos en el caso de Beckham, el valor monetario de una marca se mide por la lealtad de sus consumidores. Únicamente el capital social (sin contar otros productos relacionados con el personaje o el nombre), puede valer miles de millones de dólares.

Al igual que la marca de cualquier producto tangible, este valor de marca y la fidelidad que los consumidores tengan hacia ella, puede ser usado con facilidad para relacionar otros productos u ofreciendo nuevos artículos bajo el mismo nombre de marca. El caso más famoso de lo anterior es el de la conductora Oprah Winfrey quien después de hacerse famosa en un programa que llevaba su nombre, empezó a comercializar libros, revistas, a ser promotora de otras personas, a respaldar una serie de productos, servicios y campañas sociales, hasta el hecho de incluir en este nada despreciable repertorio, un canal de televisión.

Al igual que los actores, deportistas o conductores, los candidatos políticos también usan su nombre como una marca personal; sin embargo, este rubro aún no ha sido debidamente explotado por los involucrados, ya que al tener un tiempo muy breve de campaña (meses), no es posible hacer una marca personal fuerte que asegure la lealtad de los consumidores (votantes) durante y después del periodo electoral. Lo anterior hace que durante la campaña, el posicionamiento del nombre resulte insuficiente y muchas veces inefectivo para los fines electorales. Una vez terminada la campaña o incluso el mandato presidencial, es difícil que el nombre de un expresidente sea agradablemente recordado  e incluso que haya generado un fuerte capital social como para que se convierta en una marca atractiva a seguir, pues la estrategia mercadológica no se sigue tan celosamente como en el caso de una marca cualquiera.

Hacer de un nombre o persona una marca reconocida es posible haciendo un efectivo uso de las estrategias de mercadotecnia, las cuales no están restringidas únicamente a los productos tangibles.

Buen inicio de semana para todos.





"Consumidores o ciudadanos". 12 de Marzo de 2012.

Hace ya más de 10 años que Néstor García Canclini se hacía la pregunta de que si los ciudadanos estábamos siendo tratados como consumidores cuando para conseguir nuestro voto se estaba haciendo uso de la mercadotecnia. Entonces, se veía a cualquier ciudadano como aquél que votaba y actuaba con respecto a las cuestiones públicas por una convicción individual, razonada y con pleno conocimiento de sus derechos, y no como un consumidor que adquiría, utilizaba o disfrutaba de algún tipo de bien o servicio que recibía de quien lo producía.

Hoy en día, la mercadotecnia no está presente solamente en los procesos empresariales o de intercambios de lucro; por el contrario, su injerencia ha ido más allá y ahora este consumidor/ciudadano también puede “adquirir” ideas de partidos políticos, líderes sindicales e incluso campañas sociales de cualquier tipo, aunque esta “compra” no involucre dinero. En estos casos no hay un intercambio monetario de por medio, pero sí un seguimiento a esa persona o ideal, que hará que con más seguidores, llegue más rápidamente a sus metas sociales o políticas.

Para realizar una campaña como cualquiera que mencioné con anterioridad, se usan las estrategias de mercadotecnia porque se ha comprobado que dan resultado. Es por eso que, por ejemplo, un candidato cambia la forma en que se viste antes y después de la contienda, gracias a que obtuvo la ayuda de un diseñador de imagen; o cuando una campaña no está funcionando, es posible cambiarla en su totalidad para hacer conexión con los ciudadanos y conseguir al final su voto. Si es válido o no, o si se debe usar o no, ya no es un asunto que se deba debatir porque ya su uso se ha quedado entre nosotros e incluso se ha intensificado. Lo importante es vivir con esto y saber elegir a nuestros líderes a pesar del uso indiscriminado de los medios masivos de comunicación y de las estrategias de mercadotecnia.

Como ciudadanos, tenemos la obligación de hacer una elección pensada de aquél o aquellos que nos estarán dirigiendo. Estas elecciones me resultan mucho más importantes que aquellas que realizamos comúnmente, porque para la compra de cualquier producto se intercambia dinero y si no se cumple con la calidad que nos dijeron que tenía un producto, o si encontramos alguna falla, siempre podremos devolverlo. Sin embargo, al hablar de ideas, candidatos o partidos, la cuestión cambia y tendremos que hacer frente a nuestra decisión durante los próximos 6 años (por hablar de la elección presidencial del 1º de Julio) sin opción a devolución o cambio.

Como cualquier producto, habrá que analizar muy bien las propuestas de los candidatos a la presidencia de la república, sus ventajas y desventajas, cuáles son los beneficios que obtendremos y hacer comparaciones entre ellas para saber quién es el que satisface mejor nuestras necesidades como habitantes de este país. A partir del 30 de marzo podremos iniciar nuestro análisis de los diferentes candidatos después de este periodo que estamos viviendo en el que no es posible obtener información oficial sobre las propuestas.

Por último, le recomiendo ampliamente mantenerse más informado de lo habitual durante este periodo, accediendo a diferentes medios y formatos. Al final, el esfuerzo habrá valido la pena porque se sentirá más seguro de su elección cuando esté frente a las urnas.

"La investigación de mercados". 05 de marzo de 2012.


La investigación de mercados es una herramienta sin duda indispensable para cualquier empresa que quiera conocer a profundidad a sus consumidores y sus necesidades. Es la forma más fácil y certera de saber lo que nuestros clientes están pensando sobre nuestros productos o lo que están esperando que les ofrezcamos.  Se le define como la función que vincula al consumidor, cliente y público, con el mercadólogo. La información generada  se usa para identificar y definir las oportunidades y problemas de mercadotecnia, generar, mejorar y evaluar sus acciones;  vigilar sus resultados y mejorar su comprensión como proceso. Se pueden generar ideas para nuevos productos, renovar los ya existentes o evaluar cualquier acción que queramos  desarrollar dentro de la empresa como las promociones, cambios de empaque, lugares de distribución o incluso componentes del producto.

Una pregunta recurrente es ¿cuándo es viable utilizar la investigación de mercados?. La respuesta es siempre. No podemos concebir un trabajo de mercadotecnia sin estar en contacto con el consumidor,  y este contacto debe ser constante. Probablemente usamos investigación de mercados para desarrollar un nuevo producto, pero ya en el mercado, tal vez el empaque no sea del agrado de nuestros clientes,  quieran realizar algunos cambios como el sabor o los ingredientes para mantener a éste como uno de sus preferidos; si no permanecemos en contacto con ellos, no sabremos esta información y como consecuencia, perderemos a nuestros consumidores.

Dependiendo de la información que queramos conocer, existen diferentes de técnicas y tipos de investigación de mercados. Así las cosas, con la finalidad de conocer porcentajes de aceptación o predecir comportamientos de nuestros consumidores o usuarios, podemos usar la investigación de mercados cuantitativa, que utiliza como herramientas para recabar información a las encuestas, los cuestionarios, las escalas de aceptación, etc. Los resultados que arrojan  este tipo de técnicas son netamente cuantitativos, podemos saber cuántas personas piensan igual y con base en esto tomar una decisión de mercadotecnia. Por otro lado, la investigación cualitativa se usa para conocer las motivaciones más ocultas de los consumidores y sus sentimientos con relación a nuestros productos, es por eso que las técnicas que se utilizan en este tipo de investigación, provienen de corrientes como la psicología y la sociología, y van desde la observación, las sesiones de grupo, las entrevistas en profundidad, hasta la etnografía, entre otros. El tipo de resultados que se obtienen son verbalizaciones,  las mismas palabras que los consumidores dicen durante las entrevistas.  En este tipo de investigaciones se toma muy en cuenta lo que ellos dicen y cómo lo dicen, pues sus palabras y sentimientos respecto a determinados aspectos de lo que estamos investigando, nos indican el lugar que nuestros productos ocupan en sus vidas, sus motivaciones y sentimientos hacia ellos.

Cualquiera que sea el tipo de investigación que estemos usando, la información que obtengamos nos ayudará  a  tener una perspectiva más amplia de nuestros consumidores y  cómo se relacionan con nuestros productos en la vida diaria, lo cual nos llevará a la larga a satisfacer mejor sus necesidades.