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"Moda, precio y calidad." 1o de agosto de 2011.

Por estas fechas, los aparadores están llenos de anuncios de ofertas, en todos los artículos. Letreros rojos de 5% más 10%, más 20% o 50%, etc. Generalmente son piezas que nunca se vendieron. Pero las ofertas que están más agresivas se encuentran en Estados Unidos, artículos aún de moda y buscados por los consumidores, zapatos o ropa que en nuestro país se venden en $7,000.00 pesos, se pueden encontrar en el país vecino en $800 o en $500 pesos. Y no hablo de cualquier par de zapatos o cualquier ropa, hablo de marcas consideradas como de lujo en cualquier parte del mundo.
Son quienes tienen el privilegio de vivir en la frontera, quienes pueden ir de compras y aprovechar estas gangas. Pero, si un producto puede bajar “tanto” su precio, ¿su valor real es $7,000.00 o de $800.00 pesos?. Tampoco soy experta en estos asuntos  para revisar esos aspectos tan puntuales, pues tendríamos que hacer un análisis más detallado; sin embargo,  quisiera enfocarme más en el comportamiento del consumidor actual y los cambios que hemos tenido a lo largo del tiempo.
Dicen que nadie puede hablar de lo que no ha vivido y en lo personal, vengo de una generación en donde los zapatos y las bolsas tenían que ser de piel, para que duraran. Uno se podía imaginar más o menos cuánto valía algún artículo por la calidad de la piel, su suavidad y no tanto por la marca; sólo con ver algún artículo a la distancia, podía uno determinar su precio. No era necesario voltear la camisa para ver la etiqueta y observar de qué estaba hecha, o ver la marca para saber más o menos cuánto había costado.
Sigo siendo de la idea de que el material del cual está elaborado un artículo, tiene un valor que está determinado por su accesibilidad, pero también por su durabilidad, o  la manera en que fue realizado. Debido a lo anterior, me cuesta mucho trabajo comprar cosas “all man made” que podríamos traducir como: “totalmente hecho con materiales fabricados por el hombre “, lo cual puede incluir plástico, tela, materiales reciclados, pintados, etc… y pagar precios exorbitantes por los mismos. Y cuando  debajo de ver los materiales con los cuales fue confeccionado el producto,  veo “Hecho en China” me preocupo más aún y vuelvo a revisar el artículo. Personalmente, decido no comprarlo. Y no es que discrimine el producto por el país en el que fue elaborado, pero mi aprendizaje cultural en cuanto a compras me dice que no debo adquirirlo.
¿Será que soy de una generación en peligro de extinción y que los materiales y la forma en que fue hecho un artículo ya no es importante?, ¿que las cosas están cambiando y que lo que importa hoy en día es la moda y la marca? y ¿si está barato, debemos estar orgullosos de la compra que hicimos sin importarnos si dura?, ¿habrá que buscar cosas que “estén baratas” aunque se dañen en un día o en una semana, y luego llenemos la casa con cosas que ya no sirven sólo porque las acabamos de comprar y nos da pena deshacernos de ellas?.
Podemos comprar muchas cosas baratas no importando que se descompongan, nadie nos lo impide, finalmente cada quien gasta su dinero en lo que quiere y como quiere. Sin embargo, quisiera dejar para la reflexión si  estamos siendo ecológicamente responsables con ello si de esta manera estamos  generando una gran cantidad de desechos sólidos que contaminan el ambiente en que vivimos.