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"Publicidad y comida chatarra" 7 de marzo de 2011

El tema no se agota y ahora, entre las diferentes resoluciones está la prohibición de la publicidad de comida chatarra o no nutritiva en los horarios para niños, de mayor audiencia televisiva. Lo anterior con la intención de prevenir la obesidad entre los niños y jóvenes porque ha sido demostrado que más de la mitad de la publicidad a la que se exponen los infantes es sobre comida no saludable. Y es que, parece mentira, pero, a casi más de 100 años de su nacimiento, la teoría de la aguja hipodérmica que acuñara Paul Lazarsfeld, aún tiene vigencia.
En esta teoría se postula que los medios de comunicación “inyectan” cualquier contenido que se da por cierto y verídico; y peor aún, este contenido moldea las conductas de los espectadores. Entonces, se parte del hecho de que las “masas” son un grupo de individuos sin criterio, incapaces de razonar y que pueden ser manipulados fácilmente por los medios masivos de comunicación; por lo que se vuelven presa fácil de los poderes tanto públicos, como privados que insertan contenidos en estos medios.
Me niego terminantemente a ser parte de esta teoría pues  para empezar, no somos un colectivo carente de razonamiento y tampoco autómatas atentos a recibir órdenes de los contenidos de los medios de comunicación. Más aún, el hecho de que sean investigadores y médicos internacionales de Europa y Brasil quienes propongan esta prohibición para “prevenir” la obesidad, me parece inconcebible.
Se ha discutido mucho sobre el “poder” de los medios sobre las masas, y se ha comprobado que somos seres pensantes capaces de tomar nuestras propias decisiones. Tenemos que hacernos responsables de este poder de decisión y hacer uso de nuestro razonamiento para tomar las decisiones que mejor nos favorezcan. Y no es que esté a favor total de la publicidad y de que se sigan mandando mensajes de comida chatarra; simple y sencillamente, me niego a pensar que somos seres incapaces de pensar.
Si bien es cierto de que los niños son punto y aparte en este tema, porque no tienen la capacidad de saber lo que es mejor para ellos, es también cierto que los padres de familia sí pueden tomar decisiones razonadas para ellos y que son los responsables de lo que sus hijos comen y ven en la televisión. Desgraciadamente, la televisión se convirtió en la “niñera” de los infantes y ante tanta información sobre violencia y otros contenidos, los niños empezaron a imitar los comportamientos que veían y fue determinado que éstos eran reproducidos en su comportamiento diario y se volvió satanizar a la televisión.
Podemos seguir hablando de teorías y podemos estar a favor o en contra, de hecho, muchos investigadores aún no se ponen de acuerdo. En mi muy particular opinión, la educación ha sido y será la clave para el buen comportamiento de todos, tanto de niños, como de adultos. No dejemos la educación en poder la televisión o en los juegos de video. El espacio de educación correcta que no llenemos nosotros en la mente de nuestros hijos, será llenada por la televisión y otras fuentes de información que nada tienen que ver con el cuidado de la salud.
Los medios de comunicación ofrecen productos de consumo, los mismos programas son eso, productos. Si los consumimos, les estamos diciendo a las empresas que queremos más, finalmente nos ofrecen lo que nosotros mismos estamos buscando. Seamos más responsables de lo que consumimos, ya sean programas de televisión, comerciales o comida chatarra.

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