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"¿Campanas o campañas navideñas?" 29 de noviembre de 2010

¿Ya escucha villancicos por todos lados y ve adornos de navidad en todos los comercios a los que ingresa?, ¿se siente entusiasmado por las fechas decembrinas y ya tiene algunos de los regalos que entregará en esas fechas?, ¿ya está esperando con ansias el aguinaldo o ya lo tiene comprometido?; o, por el contrario, ¿es de los que se siente abrumado por tanto adorno y no entiende por qué existe tanta presión?, ¿le enoja que lo inviten a reuniones de intercambios de regalos y tiene miedo de leer las cartas que le escribirán sus hijos a Santa?. Cualquiera que sea su posición, es compartida por muchas personas más y como lo he dicho en ocasiones anteriores, el hecho de dejarse abrumar o convencer por esta presión visual y social, va a depender únicamente de usted.
Un libro que recomiendo ampliamente, muy corto y fácil de leer,  es El hombre más rico de Babilonia de George S. Clason , dice en alguna de sus páginas algo así como: “todos van a querer tu dinero”; es una frase muy corta y muy cierta, pero que a veces no tomamos en cuenta. Los mercadólogos sabemos que en estas fechas hay aguinaldos, que la gente tendrá dinero, que está dispuesto a gastarlo y que está buscando opciones. También sabemos  que existe una nostalgia por los recuerdos de la niñez, los regalos de Santa, el Niño Dios o los Reyes Magos, y la consiguiente presión social por las cenas, las fiestas, los regalos, las reuniones, etc, etc. Así es que vamos a hacer todo lo posible por que las personas nos “den su dinero” y elijan nuestros productos sobre los demás, por eso hay tanta presión por todos lados. Para conseguirlo tenemos: ofertas, adornos, canciones, comerciales, nuevos modelos, muñecos inflables, tiernos santas, ositos, etc. Pero, por desgracia (para nosotros) quien toma la decisión final es el consumidor. El consumidor, quien muy pocas veces se hace consciente de su poder de elección.
En vez de enojarse por lo que sucede a su alrededor o dejarse envolver por los cantos navideños, analice sus compras, sea selectivo, tome decisiones de manera consciente y no pierda de vista lo que será de usted y su familia en enero. La historia se repite año con año y tal parece que los consumidores no se acuerdan de lo que les pasó el año pasado, de las compras que hicieron sin pensar y vuelven a sucumbir. Se ven a ellos mismos como entes que no son dueños de sus propias decisiones, que han sido engañados y que al final fueron seducidos por las campañas de mercadotecnia y, como castigo, en enero van a dar al Monte de Piedad. ¿Qué tan cierto es esto?.  Yo veo al consumidor como alguien que piensa y decide por sí mismo, que es capaz de tomar sus propias decisiones.
No repita la historia de cada año y tome sus decisiones de manera consciente. No dude que los adornos y la presión seguirán, las ofertas serán tan atractivas, que se verá sumamente presionado para optar por esa compra, los adornos serán tan vistosos que hará que se sienta parte del momento y haga compras por impulso (sin pensar). No pierda de vista el mes de enero;  piense, analice y decida, pero de manera consciente y si decide gastarse todo el dinero, que sea de manera consciente, porque como dice el dicho: “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”.
Recuerde que quien toma la decisión final es usted. Que su decisión sea consciente y cualquiera que esta sea, que lo haga feliz. 

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